Este año, disfruta de todo el esplendor de la Primavera en una escapada a la Feria de Abril de Sevilla, una experiencia divertida, inolvidable y llena de encanto. Colores, olores y sabores sensacionales; música folklórica, bailes, paseos a caballo, gastronomía de primera y un universo de posibilidades que nos ofrece la tradición y la cultura sevillana, especialmente en su famosa Feria de Abril.

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Los orígenes de la Feria de Abril de Sevilla se remontan a mediados del s. XIX, que por petición de José María de Ybarra y Narciso Bonaplata, se ha convertido desde hace décadas en la fiesta más emblemática, importante y con más turismo de Ciudad de Sevilla. La Feria de Abril de Sevilla es el más importante centro de reunión de los habitantes de la ciudad y de cualquier persona que quiera disfrutar de esta preciosa celebración, en la que a lo largo de una semana, la fiesta, tertulia y diversión con los amigos se convierten en el modo de vida de los sevillanos y de todo el que se atreve a visitar en su escapada la Feria de Abril.

En una escapada de fin de semana por la Feria de Abril de Sevilla, lo primero que salta a la vista es su gran colorido. Cada año se diseña y construye una portada de entrada al recinto de la feria, y que conmemora algún monumento importante de la Ciudad de Sevilla.

La Feria de Abril ha sido trasladada varias veces por la necesidad de instalarse en un lugar que tenga capacidad para los miles de visitantes diarios que se deciden a vivir la Feria de Abril de Sevilla. Actualmente la podemos encontrar en el recinto ferial del barrio sevillano de Los Remedios, ocupando una superficie de 1.000.000 de m2 distribuidos en tres sectores importantes, el Real de la Feria, la famosa Calle del Infierno y los aparcamientos. En esta superficie podremos encontrar más de mil casetas de todos los tipos, tamaños y ambientes; medio millar de actividades y atracciones; y por supuesto, comida, cerveza, vino, gastronomía, fiesta, música, bailes, y mucha gente dispuesta a pasarlo en grande en la Feria de Abril de Sevilla; un destino para tu escapada de fin de semana en Primavera que no puedes perderte.

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Debido a que La Feria de Abril de Sevilla se celebra la tercera semana después de la Semana Santa, fiesta que tiene una fecha móvil cada año, se puede dar el caso de que no siempre se celebre durante el mes de abril.

Durante toda la semana de duración de la Feria de Abril, el tráfico del interior de la ciudad queda colapsado, así como los accesos a Sevilla, debido a la gran afluencia de visitantes que no desean perderse la gran experiencia que supone vivir esos días dem alegría. Ello hace que una buena medida sea la de intentar aparcar en las afueras y desplazarse en cualquiera de los transportes públicos de que dispone la ciudad. De todas formas, si el visitante prefiere utilizar su propio coche para acercarse a la Feria, puede dejarlo en el aparcamiento del Charco de la Pava, de bastante extensión y donde existen autobuses lanzadera que nos llevarán hasta el Real de la Feria, donde nos esperan, además de desfiles de enganches, festejos taurinos, cante y baile por sevillanas, todo el color y la alegría de la gente de Sevilla.

El lunes, a las doce de la noche, con un impresionante alumbrado se inicia la semana grande de Sevilla. Para hacernos una idea, solo la Portada al Real, con un diseño diferente cada año, alcanza 50 metros de altura. Generalmente suele estar inspirada en los monumentos y edificios más representativos de la ciudad. El encendido diario de las luces marca el inicio de una noche de diversión en las casetas, donde no falta nunca una buena cena de tapeo a base de tortilla de patatas, pescaíto frito, chacinas, jamón ibérico, gambas de Huelva, salmorejo, acompañados siempre por abundante manzanilla de Sanlúcar y rebujitos.

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Los toros cobran gran importancia en la Feria de Sevilla. Cada tarde, la Plaza de la Real Maestranza se abarrota de gente, entre ellos muchos famosos de sociedad, dispuesta a disfrutar de la correspondiente corrida de toros. Es costumbre ir a los toros en coche de caballos, aunque es lógico que solo algunos puedan mantener ese privilegio.

Los niños también tiene su punto de diversión en la Feria de Sevilla. Para ello está la Calle del Infierno, un parque de atracciones instalado junto al Real de la Feria que da cabida a más de un centenar de atracciones ambulantes, a las que se conocen como cacharritos o barracas. También encontraremos tómbolas, circos, puestos de helados, perritos calientes y buenos bocatas para hacer frente a la noche festiva.