El Parque Nacional de los Altos Tatras, el más antiguo de Eslovaquia, se presenta como uno de los destinos rurales europeos más atractivos para viajar un fin de semana largo o de vacaciones. Sus imponentes picos, lagos, cascadas, saltos de agua y naturaleza harán de nuestra visita algo inolvidable.

Altos Tatras. Imagen vista en viajeaeuropadeleste.com

Viajar a los Altos Tatras es sin lugar a dudas una aventura, una tierra de parajes de ensueño donde además de disfrutar de la gran riqueza florística, paisajística y faunística de la zona, podremos también realizar numerosas actividades y deportes al aire libre. El parque se puede dividir en cinco grandes zonas de las cuales cuatro se hallan en territorio eslovaco mientras que solo una se encuentra en la vecina Polonia. Durante nuestras rutas de senderismo, que podremos realizar a pie, en bicicleta de montaña o incluso a caballo, nos toparemos con grutas, cuevas, aguas termales, bosques mágicos, altos picos y verdes valles. Algunos de los rincones y lugares más emblemáticos del parque nacional son el Dumbier, el pico más alto de los Altos Tatras, los picos de Gerlachovsky Stít y Krivan, las impresionantes cataratas de Studeny Potok, la cascada de Kmet, la más grande del país con casi cien metro de altura y que se halla en la colina de Necerk y el lago de Strbské, uno de los más de cien lago de aguas cristalinas del parque. Otro de los protagonistas del Parque Nacional de los Altos Tatras es la cabra montesa, a la que podremos observar fácilmente saltando entre las piedras y en manada.

Después de tanto caminar y para relajarnos no hay nada mejor que darse un baño en alguna fuente o en un balneario de aguas termales. El parque cuenta con varias fuentes de aguas muy beneficiosas y con propiedades relajantes y medicinales ideales para nuestro bienestar. Algunas de estas fuentes se encuentran en Starý Smokovec, siendo una de ellas la Fuente de Csaky, y en Dolný Smokovec también podremos elegir entre un buen grupo de ellas. Por último, no nos podemos perder el viaje en teleférico que nos conduce hasta Lomnický Stít, con unas vistas panorámicas del parque increíbles, y visitar la Cueva Beliana, la única abierta a los turistas y de más de un kilómetro de largo. Los Altos Tatras es una gran opción para evadirnos y olvidar durante unos días la ajetreada y monótona vida en la ciudad, un paraíso natural que no defraudará a nadie.