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Cada ciudad que visitemos tiene sus propias características y peculiaridades, a veces prácticas y curiosas y otras veces tediosas. Pero no por ello es importante tenerlas en cuenta a fin de que nuestra estancia en el lugar sea más gratificante y evitemos problemas que una falta de información sobre las costumbres locales pueden ocasionarnos.

Roma es una gran ciudad encantadora llena de hábitos, rarezas, costumbres y supersticiones que por más que nos parezcan curiosas e incluso desacertadas a veces, debemos respetar. Os dejamos algunas de ellas, y conocerlas siempre es conveniente, ya que sin duda os hará disfrutar más de la estancia en la capital de Italia.

Imágenes de la Virgen María
Estas imágenes pueden verse por casi todas las calles de la Ciudad Eterna. Existen infinidad de estilos de estas obras de arte.

Personas con discapacidad en Roma
En Roma, los problemas de discapacidad están muy bien contemplados en los servicios de transportes. Por ejemplo, la estación principal de trenes de esta ciudad mantiene un servicio especial para personas con discapacidad, además de para las personas mayores. Tienen traslado gratuito de ida y vuelta desde estaciones de ferrocarril hasta aeropuertos y hoteles.

Estatuas que hablan
Cerca de la Piazza Navona está la Piazza di Pasquino donde hay una estatua con una curiosa historia. Desde el siglo XVI, los habitantes de Roma han presentado sus críticas sobre el rey, el papa o los funcionarios del gobierno a través de versos que eran colocados en el torso de una estatua antigua aparecida y colocada en dicha plaza frente al establecimiento de un barbero llamado Pasquino, lo que hizo que los papeles encontrados allí se llamaran pasquines, en honor a este personaje. Cuando los pasquines se hicieron célebres, las autoridades ordenaron la vigilancia de la plaza e incluso pensaron en arrojar la estatua al río, aunque prefirieron dejar las cosas como estaban por miedo al ridículo que suponía castigar a una estatua. Con el tiempo, otras estatuas se unieron en otros barrios de Roma a la de Pasquino, como es el caso de la de Marforio, llamada así por haber aparecido en el Foro de Marte II, que se encuentra en una fuente en el patio del Palazzo Nuovo di Campidoglio en el Capitolio. Ambas estatuas mantenían conversaciones sobre diferentes temas que preocupaban a la ciudad, lo que ha hecho que la tradición las considere estatuas parlantes. Otras estatuas donde la gente exponía sus quejas son II Facchino, II Babbuino, l’Abate Luigi y Madame Lucrezia.

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Cómo utilizar los baños en Roma
En Roma no existen baños públicos en las calles, como ocurre en muchas ciudades de Europa, como Amsterdam, Estocolmo, etc., lo que hace que debamos buscarlo en lugares muy variados si queremos aliviarnos con urgencia. Os dejamos algunas ideas.

1.- Podemos utilizar los baños públicos de los grandes almacenes La Rinascente, en la Vía del Corso, cerca de la Fontana de Trevi o bien dirigirnos hasta la Galleria Alberto Sordi, que es un centro comercial cubierto.

2.- Hay por toda la ciudad unos veinte McDonalds a los que podremos recurir en estos casos de urgencia. También podrán servirnos los baños de la estación de tren de la Plaza de España, los del Panteón, etc.

3.- Casi todos los hoteles de 4 y 5 estrellas tienen un baño en la zona del vestíbulo que podremos utilizar. La mayoría de estos baños no tienen jabón ni agua caliente, además de no estar siempre disponibles.

4.- Los bares y restaurantes disponen todos de baños para los clientes, aunque su estado a veces es lamentable. Solo tendremos que consumir algo para quedar bien ante el dueño del local.

Cuidado al cruzar la calzada
Al cruzar la calle es mejor mirar con el rabillo del ojo, a ver si algún coche viene lanzado y puede atropellarnos. Aunque lo que realmente son peligrosos en Roma son las motos, que se cuelan a gran velocidad por el lado de los transeúntes, con el riesgo de atropellarlos.

Viernes 17
Este es el equivalente a nuestro martes y trece. Es un día lleno de supertición popular en el que hay gente que prefiere no salir a la calle.

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Lanzar una moneda a la Fontana de Trevi
Dicen que uno no puede salir de Roma sin tirar una moneda en la Fontana de Trevi. Cada noche es un espectáculo ver a la gente de espaldas lanzar monedas sobre sus hombros a esta popular fuente iluminada. Se toman miles fotos y hay puestos de rosas y de recuerdos en las tiendas cercanas. La leyenda dice que si lanzamos una moneda regresaremos en otra ocasión a Roma, si lanzamos dos nos enamoraremos en esta ciudad y si son tres, las campanas comenzarán a sonar ya.

Nunca se está tan ocupado como para no poder hablar
El servicio de las cafeterías, bares y restaurantes nunca tiene prisas para servir al cliente. Se pueden ver a los camareros charlando aquí o allí con los demás sobre cualquier tema que les preocupa, cuando hay gente esperando que les sirvan. Incluso algunos, si se les formula una queja podrán tacharnos de impertinentes y mostrarnos cierta distancia en el comportamiento.

Conducir por Roma
La forma de conducir de los italianos es conocida en todo el mundo. Quizá debido a su temperamento, el conductor italiano suele tocar en exceso la bocina del coche, con el consiguiente ruido que crean en las calles. Hasta daría la sensación de que serían incapaces de conducir sin bocina, tan fundamental les parece para la conducción. Esa actitud crea problemas para los huéspedes de los hoteles y los habitantes de las casas, que ante tantos bocinazos contínuos durante el día y la noche, se ven obligados a cerrar las ventanas para poder tener una noche tranquila.

Cómo vestir en la Plaza de San Pedro
Si vamos con pantalones demasiado cortos o con la camisa sin mangas, no nos dejarán entrar en la Plaza de San Pedro. Hay que tener en cuenta este detalle, ya que los guardias son muy estrictos con la vestimenta. De todas formas, ante cualquier incidente de este tipo, podremos dirigirnos a cualquier tienda cercana donde se venden pantalones de papel, bufandas y ropas temporales que nos permitirán seguir el código establecido respecto a la vestimenta que creen apropiada.

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Horarios de apertura y cierre
En nuestros planes debemos tener en cuenta los horarios de apertura y de cierre de los establecimientos. La mayoría de las tiendas suelen cerrar al mediodía y dejar dos o tres horas de claro. En general, cierran a la una y abren a las cuatro de la tarde. Después están abiertas hasta tarde, al menos hasta las siete o las ocho. Los restaurantes abren para el almuerzo a partir de las dos y media de la tarde, aunque algunos lo hacen desde la una hasta las tres y media de la tarde. Más tarde vuelven a abrir para la cena, desde las siete de la tarde hasta las ocho y media aproximadamente. Las tiendas de bocadillos y los bares suelen estar abiertos casi todo el día, con un horario que se extiende desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche.