Dublín ha sido una de las ciudades europeas cuyo despegue económico más se ha notado, y actualmente se ha convertido en uno de los destinos de fin de semana favoritos de muchos españoles puesto que los precios de los vuelos a esta ciudad han descendido considerablemente durante estos últimos años.

A diferencia de las grandes capitales europeas como Roma, Londres o París, Dublín destaca más por su buen ambiente que por ser una ciudad monumental. Es una ciudad llena de vida, comercial, con una animadísima vida nocturna y donde la música inunda cada una de sus esquinas. Pero también existe una serie de lugares de gran  interés cultural e histórico como son el puente Ha´penny Bridge, la estatua de Moly Malone, el Trinity College, la fábrica y museo de la mítica cerveza Guinness o la Catedral de San Patricio. Pero como he dicho anteriormente, la vida nocturna y el ambiente de los pubs irlandeses es de las mejores cosas que tiene Dublín. A las orillas del río Liffey se encuentra el barrio de Temple Bar, la zona de pubs y locales más famosa de la ciudad. Allí se encuentra el pub con mayor historia y que recibe el mismo nombre que la zona, siendo una de las visitas obligadas de todo turista.

En cuanto al alojamiento, hay una serie de hostales y albergues muy baratos, menos de 23 euros la noche. Son el caso de Mount Eccles Court o Kinlay House Dublin. También se puede dormir en hoteles muy económicos en la zona centro, a partir de 24 euros por persona y noche, como es el caso del Camdem-Deluxe Hotel. +info