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Muchas personas tienen miedo a volar pero al mismo tiempo quieren conocer mundo y viajar, siendo ese miedo un obstáculo para realizar sus sueños. El miedo a los aviones se debe a muchas razones y también puede manifestarse de formas muy distintas.

Los cielos son concebidos por muchos como un medio no apto para las personas, un terreno hecho solo para las aves. El miedo a volar lo puede manifestar todo el mundo, desde la persona que nunca ha cogido a un avión como la que lleva volando durante años. La ansiedad y la claustrofobia que inspira el hecho de viajar en avión en algunas personas se puede superar en la gran mayoría de los casos. Algunas de las causas que favorecen que esta ansiedad y miedo aumente son recordar noticias acerca de accidentes mortales de avión, pensar que las vidas de los pasajeros están en manos de una única persona, el piloto, o no conocer bien el funcionamiento de los aviones, siendo situaciones tan comunes como la de despegue o las turbulencias momentos de pánico y auténtico estrés.

Algunas buenas ideas para perder ese miedo al avión son pensar que es el medio de transporte más seguro, siendo muy difícil que el piloto cometa errores, compartir nuestro temor a volar y cuestiones con el personal del avión, controlar la respiración, sobre todo la abdominal y practicar técnicas de relajación, intentar volar siempre acompañado, prestar atención a los numerosos recursos de seguridad con los que cuenta el avión como las puertas de seguridad o las mascarillas de oxígeno y hacer del avión un medio de transporte de uso rutinario con el fin de perder gradualmente ese miedo, claro está, en la medida de lo posible. Otros consejos para tranquilizarnos y realizar un vuelo agradable son evitar bebidas estimulantes como el café, reservar un asiento de pasillo para evitar las vistas desde las alturas, llevar puesto ropa cómoda, charlar con otros pasajeros… en definitiva, pensar en positivo.